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Entrevista a Jose Ignacio LAPIDO. Por Pedro Escribano M.
José Ignacio García Lapido (Granada, 1962) lleva treinta años componiendo y subido a un escenario con su Gibson SG. Como buen 'Maestro', posee un fiel grupo de discípulos que le siguen concierto tras concierto, a la espera de un nuevo LP.
Últimamente escribe guiones para teleseries -nada extraño, dado que los 'culebrones' se inspiran en los grandes mitos que Lapido estudió durante la carrera- y ha tenido que crear su propio sello discográfico para eludir a las compañías y grabar las canciones que realmente le gustan.
Después de meses sin verle en directo, los fans se quitaron el sombrero tras escucharle en una sesión íntima titulada La Música Contada. No quiere desvelar cuándo sacará su próximo trabajo, pero nos conformamos con conocer un poco más al hombre que rindió homenaje al Dios de la luz eléctrica.
P.E.M.-Galaxia Gutenberg reedita las obras completas de Kafka. La metamorfosis ahora es La transformación, y Deseo de ser piel roja ahora es Deseo de convertirse en indio. ¿Revisitamos viejas canciones o las dejamos como están?
LAPIDO-Las canciones antiguas, con sus fallos y sus capas de óxido, hay que dejarlas tal cual se parieron. Eso no quiere decir que al ser interpretadas en directo no se le hagan nuevas lecturas. Yo lo hago: pequeños o grandes cambios en la instrumentación, pero eso sí, respetando la melodía original, no como hace Dylan, que toca sus viejos clásicos y no los conoce ni la madre que los parió. Perdón: el padre.
P.E.M.-Creedence Clearwater Revival, The Kinks, Cream... Destaque alguna banda en español de la época.
LAPIDO-Los 60 españoles fueron muy prolíficos en buenos grupos. Lo que ocurre es que la industria discográfica cañí, la falta de cultura de rock and roll y la obligación de hacer el servicio militar, entre otras causas, hicieron que esas bandas no perduraran en el tiempo. ¿Nombres? Brincos, Los Salvajes, Los Íberos, Los Ángeles, Smash… Claro, que ponerlos a la altura de los que has mencionado es un poco arriesgado.
P.E.M.-¿Podría recomendar un clásico de la literatura y una novela actual para inspirarse y hacer un rock'n'roll?
LAPIDO-No.
P.E.M.-Y hablando de inspiración. Sé que juega al pádel , ¿se le ha ocurrido alguna letrilla mientras le da a la raqueta?
LAPIDO-No. El deporte es malo para todo, incluso para inspirarse. Yo lo practico por mortificarme un poco.
P.E.M.-Cada vez que escuchaba Downtown automáticamente venía a mi mente la voluptuosa imagen de Dolly Parton en su generosa turgencia. No obstante, tras la sesión de La música contada la cosa ha cambiado…
LAPIDO-Como conté allí, se trata de una canción que sonaba en la radio cuando yo era un niño. Un niño que al parecer tenía poco apetito y a quien su madre le daba quina San Clemente para estimularle las ganas de comer. La mezcla del sabor de aquella bebida y el recuerdo de esa bella melodía, supongo, hicieron que la canción quedara grabada para siempre en mi mente. El tocarla en la sesión de La Música Contada fue una cuenta que tenía pendiente con mi niñez.
P.E.M.-¿Cómo se viste un rockero en verano en la Playa?
LAPIDO-Muy mal. La bermudas y las chanclas son lo peor, una aberración estética, pero cualquiera se pone la chupa de cuero en agosto y se va a comer espetos de sardinas. Todo muy triste.
P.E.M.-¿Le molestan los halagos del tipo ‘El maestro Lapido’ o va con el sueldo?
LAPIDO-Lo he comentado en otras ocasiones: yo soy un estoico y sobrellevo con resignación cualquier tipo de sufrimiento que mi público tenga a bien proporcionarme.
P.E.M.-Suenan lejos los Ladridos del Perro Mágico y apenas se escuchan los aullidos de Más de Cien Lobos, ¿qué nos espera en su próximo trabajo?
LAPIDO-Nuevas canciones, que ya es mucho decir después de casi 30 años grabando discos.
P.E.M.-La crisis no ha afectado a la Cultura (o eso dicen). El paro ha llenado las bibliotecas y los multimillonarios continúan gastado fortunas en obras de arte. ¿Le encuentra usted un lado positivo a la actual coyuntura económica?
LAPIDO-El rock en España siempre ha estado en crisis, así que tampoco es que se haya notado demasiado. Si esta desgraciada coyuntura sirviera para aprender de los errores cometidos ya sería un avance, pero mucho me temo que dentro de un par de años el cemento vuelva a hacer aparición en escena para terminar de convertir este país en un parque temático para turistas. Los bancos volverán a hacer el agosto y las instituciones dilapidarán el dinero público en las más variopintas chorradas con fines electorales
P.E.M.-¿Qué ha sido lo último que le ha emocionado fuera de lo normal?
LAPIDO-No lo recuerdo. Tal vez cuando me dijeron que tenía el colesterol alto… una honda pena.
Entrevista a Jose Ignacio LAPIDO. Por Pedro Escribano M.
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